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Cuando sentarse en el trono supone un suplicio.


El trono, también llamado letrina, catre, roca o gala (según el modelo) es un sitio al que se va no de motu propio, sino por obligación, porque se siente una llamada, la llamada de la madre naturaleza y ante eso, nada se puede hacer.

Tantas acepciones como el propio lugar tiene el acto de ir. A saber: Ir de hacer del vientre (la más formal), hacer aguas mayores, plantar un pino (la más ecologista), irse de bareta, conciliarse con la naturaleza (la más filosófica), hacer chorizos (muy propia en guijuelo).

¿Y qué decir de lo que allí se cuece? Es cuna de grandes pensadores, donde a uno se le ocurren las mejores ideas y paridas (ésta se me ocurrió allí). Y donde uno se aficionó a la lectura. Yo los grandes clásicos los leí allí y no en la escuela. Se debería incentivar el ir a hacer de vientre antes de ir a la escuela.

El recinto al que voy no tiene mucho misterio. Casi podríamos hablar de habitáculo, una especie de zulo estrecho y sin ventanas, con un pequeño conducto de ventilación por una de cuyas rendijas asoma algo, que a ciencia cierta no sé qué es. Aparentemente parece una pata, pero no de cerdo precisamente. Yo me inclinaría por un roedor que estiró la pata, nunca mejor dicho, al no poder aguantar los efluvios que por allí emanaban.

Uno ya se coloca en posición de salida pero el coche se gripa, no arranca. Se masca tensión. Tensión derivada del hecho que no vas al water cuando tu intestino te lo pide sino cuando hay calma chicha en el tema de los albaranes es decir, cuando no aparece ningún fulano de mono verde o azul, pidiéndote que le hagas un albarán. Hay que saber elegir el momento adecuado, pero cuando mejor lo eliges peor te sale. Estás apunto y...¡¡zas!!, oyes cerrarse la puerta de la oficina (entre el water y la oficina sólo media un tabique) y tras ello una voz varonil pronuncia aquello de: ¡¡Buenos días!! (O tardes). Y esto ocurre justo en el momento en el que más inspirado te encuentras y claro, te entra la duda, ¿expulsas o retienes?. Elijas lo que elijas, la elección nunca será la correcta. Te levantas y vas cariacontecido a hacerle el albarán al hombrito, sabiendo que tu momento "All Bran" ya se acabó en todo día. Pero esto no es lo peor.

Porque si se ha dado el caso que tú has podido descargar a gusto, luego te queda otro toro por lidiar. Un Vitorino o Mihura. La cisterna. Resulta que vas recogiendo el campamento, te aprovisionas de la escobilla si es preciso, diriges tu dedo índice hacia el botón que, mágicamente, hará saltar el agua y ocurre lo que nunca quisiste que ocurriera. El botón no ofrece ningún tipo de resistencia, está fofo y el agua no aparece. En esos momentos la expresión de la cara es todo un poema. La palidez inunda por completo tu rostro y se te nubla la mente. Lo primero que piensas ya que de la mano sostienes una escobilla, es utilizarla y lo haces. Pero claro, en esas circustancias la escobilla parece más un imán que una escoba. Lo atrae todo, todo lo malo y el papel sobre todo. Eso acaba pareciendo un algodón de feria.

Todo hombre hispánico tiene alma de ñapa y empieza a tocarlo todo. Y gracias a la combinación de llave de agua y apretar sistemáticamente el botón de la cisterna, el agua va fluyendo lenta pero segura. Así por la bobada has consumido unos 20 minutos. La peña debe pensar que estás plantando toda una reserva nacional, y lo que menos te importa son los de los albaranes. Solucionas el envite y sales como orgulloso de allí. Con la autoestima alta. Sólo hay un pero.

Que el siguiente que entre en el baño sea tu jefe, a la sazón dueño de la fábrica, y vea que de la cisterna no deja de manar agua, sabiendo que ese día se le habían muerto cochinos de la finca por falta de agua. Bronca al canto y sambenito de rompe-cisternas.

En fin, como dice el dicho de la perrita: "Entre todos la mataron y ella sola se murió"


PD: La cisterna daba problemas desde hace días, el jefe lo sabía, el fontanero en 1 sólo minuto y sin hacerle nada dijo que estaba perfectamente. Desde entonces me cuelga ese sambenito y ahora voy a plantar pinos al servicio de los vestuarios

1 comentarios:

Y yo que por el título creía que ibas a hablar de hemorroides...