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¿Qué hacer cuando un móvil se cae al suelo?


Lo primero: Recogerlo y ver si funciona. Si no se enciende no pasa nada; hay que mantener la calma pues cuando lo compraste firmaste un seguro que te garantizaba otro móvil. Confiado vas a la tienda donde lo compraste y....¡¡Sorpresa!! Sólo te dan un móvil si te lo han robado con intimidación.

En esos momentos hay que ser fríos y pensar, sobre todo pensar, pensar como pensaste cuando te robaron el hidromasaje de la obra donde trabajas (ver "Rinconete y Cortadillo"). Hay que idear un plan, un plan perfecto que ahora ningún guardia civil de paisano te pueda estropear. ¿Qué hacer? Muy sencillo; ¿cuándo te roban dónde vas? Efectivamente: a la comisaría a denunciar.

Llegas allí con la lección aprendida pues tienes memorizados los rasgos físicos de tu "supuesto" agresor. Te sientas, lo describes y te vas -eso es lo que pensaba nuestro hombre-. Lo que no esperaba es que después de ello tendría que hojear un libro gordo, no el de "Petete" precisamente, para reconocer a "su atracador". Con tres policías escoltándole, aguantó tres cuartos de hora viendo a tipos de lo más variopintos y como la cosa le parecía entretenida, de cada uno de ellos hizo un comentario. A saber: "No, ese no, era más alto", "No, más delgado y más rubio", "¿Era drogadicto?- No, no me lo pareció". Se estaba gustando, había interiorizado su farsa y hasta encontró algún conocido en el Libro de Sospechosos.

Salió con la cabeza alta de comisaría, pero aún quedaban cabos por atar. Hemos de apuntar que nuestro hombre, puesto a denunciar un robo, ya denunció un robo en condiciones es decir, pérdida de móvil y de tarjeta de crédito (Esto no es ciencia ficción aunque lo parezca, hemos de recordar que todo empezó porque un móvil se cayó al suelo). Así que el siguiente paso era ir a cancelar su tarjeta de crédito. Allí fue y le dijeron que sin ningún problema, que se pasara dentro de unos días a recoger su nueva tarjeta.

Spain is different:

Al cabo de unos días nuestro hombre recibió una llamada de la oficina de objetos perdidos diciéndole que allí estaba su móvil hurtado, ¡vaya! ahora que "Don Tarta" le había arreglado el móvil que había dado sus huesos con el asfalto. Pues si hay que ir se va, y nuestro hombre para allá fue y se juntó con dos móviles, uno de los cuales regaló gentilmente a su hermana. Pero aún le llegarían más sorpresas. Cuando fue a buscar su nueva tarjeta, no se la dieron ya que no habían dado de baja la "robada" (vaya putada si llega a ser verdad, pues habían pasado 5 días).

No me canso de repetir que toda esta historia tiene su orígen en la caída libre de un móvil al suelo. Que cierto aquel dicho que decía que de un grano se hacía una montaña de arena.

1 comentarios:

Madre mía, seguro que el que perdió el móvil de verdad además le robaron la tarjeta de crédito y no se la cancelaron y está sin móvil y sin tarjeta, acordandose de todos y mira, otros con dos móviles, ¡qué mal repartido está el mundo!