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DUELE


A veces el dolor no es visible a simple vista pero no por ello no deja de ser más amargo. El dolor que se instala en tu interior es el más difícil de mitigar, el más arduo de olvidar.

En la vida surgen cosas inesperadas, todo cambia en fracciones de segundo. Se pasa de la sonrisa al llanto, del día a la noche, de la felicidad más grande a la tristeza más profunda.

El hombre es un animal que por naturaleza necesita relacionarse. De sus relaciones se derivan gestos, actitudes y actos que a veces tienen consecuencias sobre otros seres humanos, aunque el gesto, actitud o acto no haya sido premeditado. Ese es el dolor más inexplicable, el que te causa alguien sin saber que te lo está causando.

En una relación entre dos personas, un tercero es multitud, es un elemento que intercede en esos momentos de complicidad, de intimidad, de entendimiento y de cariño que pueden llegar a producirse. Pero a veces, ese tercero es el que se lleva el gato al agua.

Después de estar toda la noche escuchándole, entendiéndole, intercambiando opiniones, cuando ves que se va de la mano de otro, la cara que se te queda es de tonto más que tonto. Un extraño, un conocido de esa noche, uno que no sabrá de dónde ha salido ella, a dónde va, cuáles son sus miedos, sus preocupaciones, sus ilusiones. A él no le importa nada de eso, tan sólo le importa ELLA, en el sentido más estricto y simple de la palabra. A fin de cuentas es un éxito más, otro trofeo más a engrosar las muchas noches de gloria. ¿Por qué le va a importar lo que ella piense, si mañana la va a olvidar? Mejor así, sin complicaciones, como mucho aprenderse su nombre, para qué profundizar más si lo que a él le importa de ella es su fachada, no le interesa lo que alberga en su interior.

¿Y ella? Ella no puede ser así, no debe de ser así. ¿Por qué se comporta como él? ¿Acaso piensa de una manera y actúa de otra? Ella no es así, no era como las otras, ella era de otra manera. Pero se fue con él, después de estar toda la noche contigo, se fue con un extraño. Desconoces por qué actuó como actuó, a lo mejor toda la noche estuvo de farol, a lo mejor nunca fue sincera contigo, a lo mejor construyó un personaje para llamar tu atención. A lo mejor…

La vida es imprevisible y nos va poniendo pruebas a lo largo del camino, todas se superan, de todas se aprende algo pero algunas duelen. Y ésta duele. Un dolor que penetra en tu interior, un dolor que es como un aire frío que te recorre inexorablemente tu cuerpo. Y te atrapa, vaya si te atrapa. Te deja inmóvil, sin recursos, sin capacidad de reacción.

Con el tiempo el dolor es menos profundo, se mitiga, casi desaparece, pero la herida vuelve a sangrar cuando la vuelves a ver. Analizas los abrazos, los gestos, las palabras, los besos y piensas si son sinceros o son parte de una estrategia para sentirse querida, porque todos necesitamos sentirnos queridos y a veces buscas fuera lo que ya tienes dentro aunque no te estés dando cuenta.

1 comentarios:

Pues sí, así es la vida, a veces se hace daño sin querer, a veces de hecho incluso se piensa que se hace bien a otra persona actuando así, cuando no se intuye bien que la otra persona no quiere ciertas cosas solamente.