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CUESTIÓN DE INICIATIVA



Me ha costado tiempo adivinarlo, pero al final he dado con ello. Mira que llevaba tiempo sospechándolo pero hasta hace poco no caí en el quid de la cuestión. Todo en la vida es cuestión de iniciativa. El éxito o el fracaso, la gloria o el destierro, la perdurabilidad o el olvido están intrínsecamente relacionados con el nivel de iniciativa que hayas mostrado para conseguirlo.

Los cementerios están llenos de valientes… y de gente con iniciativa, diría yo. Una persona con iniciativa es una persona valiente, que no vacila ante ningún problema y lo afronta de frente. Una persona sin iniciativa está a verlas venir, espera y al final el problema le aborda y no sabe cómo salir de él. Pero cuidado, en el término medio está la virtud.

Está muy bien ser un tipo decidido, una persona resolutiva, un “echado pa´lante” pero ¡ojo!, en este mundo no sólo convives tú, por suerte o por desgracia lo compartes con otras criaturas de Dios y éstas también tienen derecho a ser escuchadas. Quizás sean más paradas, más reflexivas, le cuesten más arrancar pero seguramente muchas de ellas tendrán algo importante que decir así que, si eres un tipo con iniciativa, no las arrolles pues probablemente estés enterrando buenas ideas. Modérate, término medio.

Hasta aquí, la teoría. Ahora viene la práctica y ahí ya el tema es más complicado. Conviene tener iniciativa o no, según las circunstancias. Las relaciones personales han cambiado un montón, y si las circunscribimos a las de chico y chica, ya ni te cuento.



Si retrocedemos al pasado, tenemos la idea (porque esa época no la hemos vivido) que en una relación entre un hombre y una mujer el que llevaba la iniciativa era él, dejando para ella un papel claramente sumiso. Afortunadamente, los factores culturales han cambiado y ellas se han incorporado al mundo en el que vivimos con plenos derechos, pues ahora tienen las mismas oportunidades académicas y casi las mismas (ya les queda menos para conseguirlo) en el ámbito laboral. Y en esa equiparación hemos salido perdiendo, pues se han puesto de manifiesto nuestras carencias. Los verdaderos sumisos somos nosotros y dado que somos más simples que el mecanismo de una peonza, ellas pueden hacer con nosotros lo que quieran. Ellas llevan la iniciativa.

Si antes eran los galanes, porque no se me ocurre mejor definición, los encargados del cortejo y agasajo de las bellas damas, las cuales se ruborizaban con tanto halago, ahora son ellas las que llevan la voz cantante, son las encargadas de decir con quién, cuándo, cómo y para qué empezar una relación. Ya puede emplear el hombre todas sus tácticas, (porque el galanteo, no nos engañemos, lo llevamos de serie y esa virtud no se pierde aunque pasen mil años) que como la señorita no quiera, todos esos intentos van a parecerse como jugar un partido en un frontón, donde la pared te devuelve todos los golpes. No podemos decir lo mismo de ellas que, para seguir con el símil tenístico, son poseedoras de golpes ganadores que hacen que resuelvan los partidos por la vía rápida (6-0 y 6-0).

Aún me sorprendo cuando nos reclaman más atención, cuando nos piden más iniciativa, cuando quieren más agasajos, ¿pero no se dan cuenta que tienen la sartén por el mango? ¿Acaso cuando actúan no son conscientes de sus actos? Aceptemos la realidad, las tornas han cambiado; aunque seamos toscos, simples e insensibles en realidad nos estamos afeminando. De la misma manera, aunque ellas parezcan dulces, tiernas y sensibles, son lobos con piel de cordero que cuando detectan a su presa son implacables a la hora de conseguir su pieza. Bienvenidas al mundo animal.

1 comentarios:

Qué importante es la iniciativa, aunque en estas cosas de chicos y chicas, cuando un chico ha decidido tomar la iniciativa una chica ya le ha visto que la iba a tomar desde hace días...