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De lo que pudo haber sido y no fue


El otro día la volviste a ver. No sé por qué te alegras si cada vez que la ves te acabas poniendo triste. Recuerdas la oportunidad perdida y lamentas tu suerte. Nunca una decisión en tu vida te atormentará tanto el resto de tu existencia.

La has amado más ahora, cuando no estás con ella, que cuando estabais juntos. Realmente nunca os separasteis porque nunca estuvisteis del todo juntos. Fue una relación extraña, no al uso, digamos que fue un ni contigo ni sin ti.

Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio… dice la copla. Y qué razón tiene. Mientras estuviste con ella, tenías la sensación que aquello no iba a funcionar, que tu personalidad y la tuya eran tan distintas que mezclábais igual de mal que el agua y el aceite. Aunque cuando estaba contigo se comportaba de otra manera (no tienes nada que reprocharle, tu trato hacia tí fue siempre exquisito), el tipo de vida que llevaba y sobre todo, la forma que tenía de relacionarse con los demás te hacían dudar. Por eso nunca diste el paso.

Llegado el momento crucial, el que separa al tonteo de la relación pura y dura, no diste el paso al frente, más bien lo diste a un lado y eso te alejó de ella para siempre. Escuchaste más a tu cabeza que a tu corazón, y dejaste pasar tu oportunidad. ¿Cómo se puede ser tan racional siendo tan joven?

Nunca sabrás cómo hubiera sido la vida junto a ella. Son todas meras conjeturas. A lo mejor acertaste y fue mejor así, porque al menos conservasteis la amistad, cosa que seguramente hubierais perdido si aquella relación hubiese durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Pero a lo mejor no…

Y eso es lo que te entristece. El ver que a lo mejor todo hubiera sido diferente a lo que tu cerebro imaginó, que junto a ti ese carácter se hubiera pulido y nos encontráramos, a día de hoy, con una persona sensata y responsable y tú orgulloso de ella.

Avatares de la vida. Poco después de tu deserción, ella ennovió y hasta hoy continúa con él. Las pocas veces que la has visto hasta entonces has percibido de ella un cierto cambio, la has encontrado más serena, más responsable, más sensata. Pero claro, contigo siempre se mostró así, el problema era con los demás. ¿Y si su novio la ha moldeado hasta convertirla en la chica que tú siempre quisiste que hubiera sido? Lo que ha conseguido él, ¿lo hubieras conseguido tú? Para no amargarte más, prefieres no pensarlo.

1 comentarios:

Las personas nos torturamos muchas veces sin necesidad. Cuando se toma una decisión hay que afrontarla y saber que lo pasado pasado está, que no se puede volver atrás y que lo único que queda es tomar más decisiones en el presente y futuro