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240 MILLONES DESPUÉS...


...aparecen los de siempre y tan sólo queda la casta.

Puede que hayas ido a las tiendas más caras a comprarte los mejores modelos, que te hayas dejado asesorar por los mejores expertos y que te hayan puesto un tratamiento que te haga irreconocible, que incluso hayas tenido que ir a buscar fuera lo que no has podido encontrar dentro. Da igual, ella siempre preferirá al otro.

El deslumbrante, el hecho a si mismo, el virtuoso a la vez que esforzado en el trabajo, el que nunca se esconde y da la cara, el que se impone retos y siempre los cumple. En definitiva, el preferido por todas.

Tú tienes más recursos, durante muchos años has sido el más reconocido en el mundo, el cual hubo un tiempo que gobernaste con mano de hierro. Eran otros tiempos, no tenías competencia y sólo la mención de tu propio nombre hacía temblar de pánico a los contrarios.

Pero ahora los tiempos han cambiado y el respeto, aunque te lo siguen teniendo, ya no paraliza a los contrarios. Al contrario, es un acicate para derrotarte porque una victoria frente a ti da mucho caché. Sigues siendo un grande, sí pero venido a menos.

Ahora el miedo lo infunde otro, que por una justa combinación de estética, plasticidad, y simplicidad, tiene subyugado a medio mundo. Te has querido comparar con él utilizando distintas armas. Y esas armas, aun siendo caras, no han valido nada más que para disparar tiros al aire. Puras balas de fogueo, que apenas han producido rasguños a tu rival.

Y es que para revertir situaciones no vale sólo con nombres, sino que hay que tener las ideas claras, saber a qué se juega, olvidarse de lo que fuiste y centrarte en lo que te gustaría ser; sin fijarte en los demás, creándote un estilo propio y reconocible. Mientras no hagas eso, la pelotita nunca querrá entrar por más que insistas.

1 comentarios:

Mira, al menos este año no han hecho subir tanto el IPC :-P