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LA TEORÍA DE LOS 3 CAFÉS


Más de 2000 años de Historia civilizada y el Hombre aún no se ha enterado de qué va el tema. La mujer es el ser más astuto que hay sobre la faz de la Tierra. Así que, si hay que lanzar un plan de ataque, éste tiene que ser milimetrado porque cualquier zarpazo de ellas puede ser mortal de necesidad.

Dado que ella es un rival más fuerte que nosotros, para abordarla hay que buscar un momento de debilidad. No hay mejor momento que cuando lo acaba de dejar otro chico. Es ahí, cual buitre, donde el hombre huele la sangre de su carroña. Somos carroñeros, qué le vamos a hacer.

En este post pretendemos dar unas pautas de cómo conseguir que la misión tenga éxito antes que tengamos que abortarla. Todo en su justa medida y sin exagerar. Como decían en EL PRECIO JUSTO, se llevará el escaparate final aquel que se aproxime al Precio sin pasarse.

No hay mejor técnica para acercarse y escuchar a una pobre víctima desvalida, que tomándose un café con ella. Y dos. E incluso, tres. Pero nunca más de 3 y ahora explicaremos el porqué:

1er Café: El confidente

Este es el café de las confidencias. Te limitas a escucharla y a no tomar partido, lo cual te confiere de un gran componente cínico dado que ella te hablará de lo mal que se lo ha hecho pasar su ex, y tú sin embargo verás que la cosa no es para tanto, ya que en las mismas circunstancias hubieses actuado igual. Le darás la razón aunque no compartas su punto de vista. Es más, a medida que te vayas animando terminarás por echar más leña al fuego y soltando por la boca esa frase que les gusta tanto a las mujeres: “Es un cabrón”. No lo sabes pero en ese momento acabas de sellar una amistad inquebrantable con ella.



2º Café: El asesor.

El plan va tomando cuerpo. Gracias a tu paciencia has conseguido ganarte su confianza. A pesar que para ello hayas tenido que tirar piedras sobre su propio tejado pero…¿acaso para ganar una batalla no hay que practicar antes “guerra de guerrillas”?

Teniendo en cuenta que sólo tienes 3 oportunidades, este café se antoja crucial para el éxito de tu misión. Este es el momento de postularse como un candidato.

Como ella ya confía en ti, abrirá más su corazón y los temas de conversación, a priori, no versarán exclusivamente en torno a su ex. A este café hay que ir con la lección bien aprendida y por eso es recomendado un estudio concienzudo del último ejemplar de la revista COSMOPOLITAN. Con dicha publicación se aprende más psicología femenina que tomando mil cafés con una mujer. Se asombrará con todo lo que sabes sobre cómo se siente ella en uno de esos días y llegará a confiar en tí tanto como en su mejor amiga. Pero al final va tanto el cántaro a la fuente, que se acaba rompiendo.

Como bien sabes, si te has leído la COSMO, al final todos los temas a los que les dan vuelta las mujeres giran en torno a lo mismo: los hombres. Y como ya has pasado a ser de su círculo de amigas, te empezará a plantear sus dudas en torno género masculino de modo general…y a título personal.

No te lo puedes creer. ¡¡Te está preguntando qué te parece otro chico!! ¿En qué momento ha podido fallar esto? Aunque esta situación no te la esperases, hay que mantener la cabeza fría. Y dado que te han planteado batalla, no serás cobarde y plantarás cara.

La estrategia está clara: menospreciar al otro. Cuanto más mierda le eches encima, mejor. Si te dice que es muy mono, tú dirás que no es para tanto, que es muy chaparrito (dirás esto infligiendo una norma no escrita entre los hombres que se trata de no opinar sobre el físico de otros hombres). Si ella opina que es un tío encantador, invéntate una excusa y dile que un día le viste hacer algo abominable (puede valer el hecho que se hurgue la nariz). Si ella te dice que es una persona que siempre le escucha y está ahí siempre que la necesite, plántate. Ponte serio porque, ¿qué es si no lo que estás haciendo tú más que aguantar sus monólogos y como pone a parir al género masculino? Claramente llegado a ese punto, tienes que pasar al ataque.


3er Café: El conquistador (¡¡Al Ataque!!)

Esta fase es como una ruleta rusa: puedes conseguir todo o nada. Es tu última bala en la recámara, el momento de presentar credenciales y de echar del camino a cuantos rivales se te pongan por delante.

Aquí no hace falta tanto leerse la COSMOPOLITAN como tomarse un copazo antes de la cita. Hay que ir a por todas. Dejarle muy claro que no ande buscando fuera lo que ya tiene en casa y que mejor que tú, no va a encontrar a nadie en la faz de la Tierra.

Para encontrarle más receptiva, pasa del café e invítala a una copa. A ti también te vendrá bien otro lingotazo. Teniendo en cuenta que las mujeres, por ciertas cosas, se comen mucho el tarro, seguirá hablándote del otro. La táctica está clara. Por cada vez que vanaglorie al otro, tú dirás que eres más o mejor. Véndete en el sentido más comercial de la palabra, preséntate como casi la reencarnación de Dios en la Tierra.

Esto tiene que ser como el txirimiri, una lluvia fina que apenas crees que moja y sin embargo estás calado hasta los huesos. Y como los hombres somos un poco cobardes cuando una mujer está delante y no nos atrevemos a decirle claramente lo que pensamos, reclamas la ayuda del camarero. Éste posee lo único que te puede ayudar: el alcohol.

Ahora no valen las excusas y hay que tirar hacia delante con todas las consecuencias, aunque eso pueda implicar romper su amistad con ella. Pero, pensado fríamente, ¿era la amistad lo que buscabas? Pues, no. Así que empinas la copa y te la bebes de un sorbo, respiras hondo y te propones a declararle todo tu cariño y amor. En ese momento en el que tú deberías llevar la iniciativa, ella de nuevo te vuelve a interrumpir para decirte: -Ya está ahí.

¿Quién? ¿De qué me está hablando? Ves que saluda a alguien a lo lejos, giras la cabeza con aire indiferente y lo ves. Le he dicho que viniera, para que así os conociérais- interrumpe ella. Después de presentarte al susodicho como su mejor amigo, decides levantarte para así no romper ese momento tan íntimo y también porque, esa copa tomada de un sorbo ha sido una auténtica bomba de relojería en tu estómago. Según vas camino del WC te vas preguntado, ¿podremos ser amigos las mujeres y los hombres? Quizá con otro café por medio lo podremos descifrar.

*Dedicado a David B., por darme la idea.

3 comentarios:

Jajaja...creo que todavía os falta mucho por descifrar de nosotras...
Sigue buscando...;D
BESOS

Quiero y pido más textos así!
Todo o casi todo lo que dices ahí es cierto... aunque yo creo que entre un hombre y una mujer puede haber amistad, está claro. Aunque en muchos de los casos haya algún que otro coqueteo...

Un muá :)

Soy chico, por lo tanto soy simple, por lo tanto cualquier tipo de táctica será olvidada en el minuto uno de ver a la chica.