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LA DIGNIDAD DE LOS PERDEDORES


Siempre se tiene simpatía por los perdedores. Nos ponemos de su lado porque los vemos desvalidos y creemos que necesitan todo el apoyo del mundo para salir adelante. Esto lo vemos claramente en el cine. El argumento clásico de una película siempre gira en torno a 2 dicotomías: Buenos y malos – Héroes y perdedores. Por algún aspecto oculto de nuestro cerebro que se nos escapa del entendimiento, el malo y el perdedor siempre ejercen un mayor poder de atracción que los buenos y los héroes. Claramente es algo irracional porque supone ponernos en lo peor, en prepararnos para el sufrimiento cuando la otra vía nos asegura una gloria placentera. Pero el ser humano es así y no podemos evitarlo.

En el trasfondo de esto quizá se encuentre la dignidad. Quizá consideremos más digno el comportamiento de un perdedor y creamos que es indigno tener éxito y ser afortunado en esta vida. Tenemos inculcado que hemos venido a sufrir y que el que nos vayan bien las cosas es un preámbulo de la peor de nuestras desgracias. Así, cuando observamos a alguien al que le va todo de cara, inmediatamente pensamos en la suerte que tiene y con cierta envidia, deseamos que le vaya mal para que se convierta en un perdedor y se equipare al resto de los mortales.

¿Pero por qué tenemos ese concepto de sufrimiento en torno a la vida? ¿Acaso no se puede revertir y poder convertirte en un ganador toda tu vida? Tenemos motivos para ser dignos y por tanto, pesimistas.

Porque digno fue nuestro papel en Méjico, donde un Buitre, no precisamente un ave de bella estampa, nos hizo soñar con volar hacia cotas más altas. Porque digno también fue nuestra primera incursión en Estados Unidos, donde tuvimos la conciencia tranquila a pesar de volvernos con la nariz rota. Y porque digno fue el comportamiento en lejanas tierras asiáticas donde tuvimos que enfrentarnos a elementos que se escapaban de nuestro alcance. Y podríamos remontarnos más en la historia para recordar papeles dignísimos y demostrar que a dignidad no nos gana nadie. Pero eso ya se acabó. Por una vez, ya nos toca ser los héroes de la película.

2 comentarios:

Para ser ganador hay que haber perdido por lo menos una vez en la vida.

Te sigo.

Unas veces se gana y otras se pierde, hay que saber hacer de todo en esta vida.