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La vida y los Mundiales (I)



No sé si llamarlo fanatismo, locura, friquismo u otro calificativo que defina a una persona diferente, pero he llegado a una conclusión cuanto menos sorprendente. Me he dado cuenta que podría contar la vida según los diferentes Mundiales de Fútbol que uno ha visto:

MÉXICO 86-El Despertar

Por más que intento buscar en los lugares recónditos de mi mente, no consigo encontrar ningún recuerdo de Naranjito. Mis primeros recuerdos mundialistas se remontan a México 86.

Fue como despertar de golpe a la vida, como si el contador de la misma comenzara a cero en ese mismo instante. Los recuerdos anteriores, que se almacenaban borrosos en mi cerebro, se tornaron en nítidos a partir de entonces. Y la primera imagen que se guardó en la retina fue la de Butragueño señalando al cielo cuando celebraba uno de sus 4 goles a Dinamarca.

De golpe, todos despertamos. Los mayores, porque vislumbraban que por primera vez en mucho tiempo, nuestro país podía ser reconocido mundialmente y eso suponía un plus de autoestima en el tradicionalmente maltrecho orgullo español. Los pequeños, porque nos asombraba como un acontecimiento que se estaba produciendo a tantos kms de distancia pudiera tener tanta repercusión aquí. Empezabas a comprender que el Mundo estaba más interrelacionado de lo que creías y que todos nos necesitábamos si queríamos remar en el mismo barco, aunque este estuviera en ese momento atracado en México.

Y todas estas noticias llegaba a través de un aparato que empezaba a cobrar vital importancia, pues era el principal transmisor de ilusiones y el que te permitía evadirte de lo que ocurría a tu alrededor: el televisor. Con él y gracias a lo ocurrido en México, piensas que la vida es un infinito campo de sueños dispuesto a ser abonado.


ITALIA 90–No es tan bonito como lo pintan.

Tras el bucólico Mundial anterior tan sólo emborronado por una mala tarde de Zubizarreta parando penalties, llegó el evento que te enseñó que la vida tiene una cara oculta.

La selección acudió a Italia en el mismo estado en el que se encontraba uno mismo: confuso. La confusión venía porque uno se encontraba a medio camino entre ser un niño y ser un adolescente. Y cuando acudes con dudas a un evento de máximo nivel, cualquier mínimo detalle (un lanzamiento de falta de Stojkovic, por ejemplo) te puede mandar para casa.

La lección que aprendes es que en la vida hay que tener convicciones, estar seguro de algo y tener tus propias ideas. En definitiva, tener tu propia personalidad y ser reconocible por ello.

ESTADOS UNIDOS 94-La efervescencia

No sé si sería por el gol in-extremis de Hierro (tras una falta clara de Bakero al portero danés) que nos clasificó para este Mundial o por la adolescencia, que ya empezaba a llamar a nuestra puerta dispuesta a instalarse, la cuestión es que acudimos a este acontecimiento un poco acelerados.

Porque considerarnos favoritos cuando te has clasificado a última hora es algo precipitado y hasta cierto punto, exótico. Como exótico es ver partidos de fútbol a la 1 de la mañana (para luego empatar con Corea).

Pero así es la adolescencia, un período loco, donde no hay ni orden ni concierto. Todo surge sin más y tus sentimientos están a flor de piel, tan pronto estás alegre como estás llorando.

A pesar de todo, intentas buscar racionalidad a todo lo que ocurre a tu alrededor y cuando crees haberla encontrado, le rompen la nariz a Luis Enrique y se te desmorona todo. Piensas que la vida es un carrusel, que gira y gira sin control y que incluso haciendo las cosas con cabeza y sentido común, los resultados pueden que no lleguen. Toda una lección que nunca olvidarás.

Continuará...

2 comentarios:

Lo bonito de los mundiales, quitando los chanchullos y toda esa mierda es que unen a un pueblo que día a día está separado tanto por parte económica como por parte social.

Mira que yo no tengo ni un solo recuerdo del mundial de México y vagos recuerdos del de Italia, para mi los mundiales empezaron con el del 94, en mi caso no puedo relatar la vida según los mundiales o creo que sería muy triste entonces perder 13 años de mi vida jajaja