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EN LOS TERCIOS DE FLANDES (y VII): El silencio frío


Entrar en una habitación vacía, desprovista de muebles y tan sólo decorada por sus cuatro paredes, no es algo que se realice habitualmente. Pero aquella no era una habitación cualquiera. No creo que ni siquiera el abrigo de los muebles le hubiese conferido el rango de habitación de un hogar. Aquello no era un hogar, parecía una cárcel.

Daba la impresión que la gente que habitó allí estuvo enterrada en vida. Moviéndose en la oscuridad como cucarachas porque temían ser descubiertos. Desplazándose sigilosamente como serpientes porque cualquier ruido podría delatarlos. Aquello era lo más parecido a vivir con una angustia constante.

La única decoración la componían los recortes de revistas de cine, aquel arte que les permitía vivir las vidas que jamás vivirían. Aquellas fotos eran una válvula de escape, un pequeño halo de esperanza sobre el futuro que podría llegar. Aquello era lo único que hacía no perder la cordura a la inquilina de esa habitación.

Y luego estaban los sueños. Inherentes a cualquier ser humano, desbordantes en cualquier adolescente. El sueño de ser escritora y transmitir sus sentimientos. Al menos sus captores le habían dejado intacto este sueño. Aquello era lo único que nos queda hoy de ella.

Pero a veces los sueños nos despiertan abruptamente, convirtiéndose en pesadillas. Tanto esfuerzo para nada. Justo en el momento en el que tocaban con la yema de los dedos su liberación.

Esa habitación transmitía frío, mucho frío que, unido al sepulcral silencio que allí reinaba, hacía que por momentos se sintiera angustia. Angustia por lo que allí aconteció hace 60 años. Aquella era la habitación de Anna Frank.

2 comentarios:

Vaya, he respirado el ambiente. Creo que todo queda en las paredes. Disfruta. Clara

Mira, eso estuvimos a punto de verlo pero se nos echó el tiempo encima y solo pudimos ir al museo Van Gogh. Pero bueno, supongo que haber estado(de visita) en un campo de concentración en Munich puede asemejarse bastante al ambiente que describes.