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EL EFECTO COBRA


Marion Cobretti fue un policía de métodos expeditivos encarnado por Sylvester Stallone en la famosa película “Cobra”. Un tipo que nunca se quitaba sus gafas de sol de aviador, que siempre mascullaba una cerilla en la boca y que se desplazaba en un coche de los años cincuenta bien merece un capítulo aparte. Desgraciadamente en este post no hablaremos de él, sino de una especie aún más peligrosa: la Cobra.

Este peligroso animal siempre ataca de noche y como buen depredador, huele a muchos metros de distancia la sangre (o mejor dicho, el alcohol en la sangre) de sus potenciales víctimas. Cuanto más alcohol lleven éstas encima, más apetecibles se convierten para la Cobra.

La víctima no detecta la amenaza dado que este peligroso espécimen es capaz de moverse con sigilo y determinación entre la multitud y en apenas unas décimas de segundo, plantarse delante de su víctima. Además, sabe marcar perfectamente los tiempos. Aparece cuanto más indefensa puede encontrarse la víctima. También sabe esperar su momento, no lanza su ataque a las primeras de cambio sino que es capaz de madurar un plan para poder efectuar un ataque certero con todo su veneno.

Eso hace que la víctima no valore realmente el peligro que se le viene encima y tienda a relajarse porque crea que domine la situación. Pero la que sin duda domina la situación es la Cobra. Sólo ella sabe cuando preparar su ataque y cuando lo ve claro, lanza sus labios (que no sus colmillos, como ocurre con su homónima reptil) contra su pobre presa.

Es en ese momento cuando el sujeto pasivo despierta de su letargo e intenta repeler el veneno que la sujeta activa le está lanzando. A modo de combate de boxeo, el púgil indefenso intenta frenar los ataques directos de su oponente basculando su cabeza de derecha a izquierda. Lo que no sabe nuestra pobre víctima es que la Cobra tiene muy estudiado ese movimiento y es capaz de rectificar su trayectoria una vez lanzado su ataque.

La única alternativa que le queda a nuestro pobre hombre es la basculación trasera, ese arte que la Cobra no domina por pura por pura incapacidad física: su cuello, como el de todo mortal, no se alarga hasta el infinito. Aunque para tener esta alternativa a mano, la víctima ha de tener la ubicación idónea. Como se encuentre en una esquina, se puede dar muerto. Desgraciadamente, ha caído en sus redes.

Por tanto y a modo de resumen, para no ser víctima de este peligroso animal se precisan 3 simples consejos:

1. Tener siempre una escapatoria, ya sea la barra del bar, la puerta del baño o la de salida. Eso, y unas piernas ligeras para salir pitando en cualquier momento.

2. Estar acompañado de un amigo que, ante un posible ataque, te pueda echar un capote y colocar ese toro en otro tendido.

3. El más importante de todos: No tener tal concentración de alcohol en la sangre que te haga estar eufórico y despreciar los peligros. La Noche siempre es muy traicionera y a ciertas horas, todos los gatos son pardos.

Siempre hay que dejar las cosas claras y no dejar margen a las interpretaciones. Para eso Marion Cobretti siempre tenía una frase: "Aquí es donde termina la ley, y empiezo yo"

4 comentarios:

Y es que se vive rodeado de veneno, el de la cobra de acero que recorre los bajos del bus, el de la cobra ancha que emana plutonio por su enorme boca, la cobra estrecha que alberga alcohol en sus entrañas, la cobra pitín que al quemarla se transforma en humo nocivo, y claro, el efecto cobra :)

Lastima que esté en peligro de extinción la mas sana de todas, la paga de final de mes, cobrar.

Gracias por pasarte, me apunto a esta inconsistencia

Vaya vaya... interesante. He de decir que la Noche es peligrosa, pero todos podemos ser víctimas de las Cobras ;)

Y sí, la primavera ha entrado en mi vida. De hecho, intento que siempre esté ahí, aunque personalmente soy más de verano...

Saludos!

pd. "Lo esencial es invisible a los ojos", Saint-Exupery, el Principito ;)

jejeje....qué te ha pasado? un ataque en toda regla? es que hay mucha cobra suelta y hay que estar atento....
Un besazo!!

Como se nota que no salgo mucho por las noches que no he sufrido nunca estos ataques jejeje