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LOS TOROS BRAVOS Y LAS CAPAS DE UNA CEBOLLA


Hay ciertas ganaderías, que por su bravura, los toreros desean no torear. Suelen ser toros bravos, resabiados y con pitones tan afilados, que el peligro se palpa en cuanto pisan el albero. Desde luego, no permiten ni un ápice de relajación.

También es cierto que con ese tipo de morlacos se puede obtener la gloria a poco que se lleve a cabo una faena apañada. Pero eso no suele ser lo habitual. Por lo general, los toreros habituados a torear este tipo de encastes se pasan la mayor parte de la lidia agarrando fuertemente la muleta para intentar no ser desarmados, soñando en ese pase que les acerque a la gloria. Definitivamente, hay poco margen para las florituras.

Por tanto, el día que el toro y el torero consiguen armonizar sus pasos cual pareja de baile, el espectáculo es de tal belleza que el público lo suele agradecer con creces. Para llegar a ese momento, el torero ha tenido que hacer un ejercicio de empatía y llegar a entender al toro, comprender el porqué de esa actitud esquiva.

Ese tipo de toros tan sólo quieren que se les escuche, que alguien repare en ellos no por su apariencia sino por su contenido. Por tanto, merecen ser tratados con seriedad, sin complejo de inferioridad, como un ser que posee mucho mundo interior. Y quizá, cuando se llega a comprender todo eso, se obtiene la confianza suficiente como para tener una relación de igual a igual. Sin recelos y sin secretos. Son como las cebollas: tienen muchas capas hasta llegar a su corazón.

Las personas también guardan similitudes con las cebollas. Su verdadero ser se esconde detrás de varias capas (en algunos casos, muchas) de tal manera que la mayoría de las veces la imagen que proyectan dista mucho de ser la que albergan en su interior. También las personas, como las cebollas, nos hacen llorar. No conviene intentar llegar a toda costa a la última sin pasar previamente por las anteriores. En todas y cada una de sus capas está la esencia de la persona. Son imprescindibles para descifrar su corazón. Si te saltas esas etapas, es que realmente no eres consciente del toro al que te enfrentas.

5 comentarios:

Sé que he estado un poquillo desaparecida, pero intentaré pasarme más, palabrita.

La canción no sale en "This is it", a finales del año pasado sacaron otro cd con canciones que Michael grabó hace mucho tiempo, pero que al final no se incluyeron en ninguno de sus anteriores trabajos. El título del disco es "Michael".

¡Mua!

Unas metáforas muy muy buenas! Lo has clavado.

¿Pero son cebollas con E.coli? :-P

Hace poco me preguntaste que como publicista, o creativa, qué pensaba que debías hacer para explotar un poco más tu creatividad.
Pues bien. Leyéndote, he de decir que vas por el mejor de los caminos. Creo que la explotas en cada entrada, con cada metáfora, porque cada expresión es diferente y totalmente distinta a lo que cualquiera esperaría leer sea cual sea el tema que trates.
Así que lo único que puedo aconsejarte es que sigas siendo tú mismo, que sigas siguiendo tu criterio y tu manera de hacer las cosas siga queriendo ser creativa. Pues si se quiere ser, se és. Solo hay que romper con lo común y saber buscar lo diferente. Hacer de algo normal y corriente, lo más divertido.
;)

Hay gente que no precisa eliminar capa alguna para mostrar el Miura que lleva dentro y por más que lo despojes acabarán no encontrando nada, porque quizá no tengan ni corazón.
Hoy por hoy profundizar hasta encontrar lo bueno de alguien me agota y es un esfuerzo baldío y que quizá no valga la pena. Una cosa es empatizar y torear, y otro estar dispuesto a la embestida continua. Ser torero también implica vocación y valor, y a lo mejor he empezado a perder la primera.