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09/12


Hay fechas cuyo significado puede traspasar la de simple hito en el calendario. Por alguna razón difícil de explicar forman parte del imaginario personal de cada uno. No son necesariamente fechas de aniversarios o de celebraciones, pues esas ya se encarga tu entorno de recordártelas, son fechas que tienen un significado personal e intransferible. Un día que supuso un cambio y tras el cual, nada volvió a ser igual.

La trayectoria vital se define, en gran parte, por las decisiones que uno tome. Equivocadas o no, éstas trazan un camino, una senda por la que transitar, pararse o darse la vuelta.

A veces las decisiones se toman para huir hacia delante, para escapar de situaciones que te agobian o que sencillamente no te aportan nada. En esos casos, se corre más riesgo quedándote inmóvil que dando un paso al frente…aunque no sepas muy bien a lo que te puedas llegar a enfrentar.

El romper con el pasado y afrontar constantemente novedades te puede llegar a provocar en una primer momento cierta sensación de adrenalina y optimismo que hace que cualquier obstáculo al que te enfrentes lo solventes sin problemas. No hay ningún miedo a perder.

Pasados esos primeros momentos de ensimismamiento y felicidad, la situación tiende a estabilizarse. Finalmente se toma conciencia del entorno en el que se está y se empieza a vislumbrar que alternativas se tiene. Sin hacer un análisis profundo, comienzas a percibir en ese momento ciertos senderos oscuros en ese camino luminoso que te vendieron. Sin embargo, empleas un planteamiento práctico y no te agobias por el futuro: lo que tenga que ser, será.

Pero avanzas por el camino y los nubarrones cada vez están más cercanos. Se avecina tormenta y ya eres consciente que del chaparrón ya no te libra nadie. Ahora se trata de cubrirse lo mejor que puedas para no mojarte demasiado. Pero no sólo tú transitas por el camino y los cobijos escasean dado que hubo gente que fue previsora y se resguardó en cuanto vio el tiempo cambiar. Ahí te das cuenta que en este mundo no se puede vivir instalado en la comodidad.

En determinados momentos, la lluvia arrecia y es inmisericorde con todo el mundo sin hacer ningún tipo de distinción. La situación no es cómoda, te preguntas por qué te ha pasado esto a ti, qué pudiste hacer mal. Pero no se trata de eso, los infortunios no ocurren porque hayas hecho mal las cosas. El destino es caprichoso y no hace miramientos: si te toca, te tocó.

De los momentos difíciles siempre hay que extraer lecciones. Suelen ser momentos que te ayudan a aclarar la mente, a distinguir quién te puede ayudar y quién te ofrecía su ayuda por puro compromiso. En definitiva, desbrozas sentimientos y amistades. Pero sobre todo, te ayudan a tomar decisiones y afrontar cambios. Es curioso que, a modo de bucle, un ciclo comience y termine en la misma fecha. Ya lo dijimos antes: el destino es caprichoso.

6 comentarios:

Juraría que incluí un comentario ya ¿?, últimamente blogger está dando muchos problemas para publicar comentarios.
A ver sí estas sí, y si lo consigo vuelvo a la carga.

Conozco un dicho italiano, scordi il futuro, ti lascerai sfuggire il tuo presente.
Y es que nos vemos inmerso en la velocidad que dictan las fechas, como atrapados en una cuadricula en donde la única rendija por la que escapar sean los sueños, cuando debería la vida misma.

Gran reflexión la que expones

Ai, las fechas. Sieeeempre están ahí. Yo, particularmente, soy demasiado meticulosa... recuerdo (casi) hasta el día en que se me cayó mi primer diente. Y sí, tienen su lado bueno... pero también el malo.
Llevaba demiasiado sin pasarme por aquí... Nos leemos ;) y (típico y tópico) feliz año!

De los momentos difíciles se pueden sacar tantas lecciones.

Pd: Te invito a que visites mi blog de cine (llamado “Cine para usar el Cerebro”), en el cual también publico cuentos míos.

Completamente de acuerdo, hay fechas que marcan la vida. A mi además me gusta no creer en las casualidades, pensar que lo que pasa pasa por algún motivo, sobre todo lo que nos resulta extraño

Si la fecha recuerda algo malo es mejor recordar que el día siguiente fue mejor. Y si fueron buenas pues mejor. Es inevitable recordarlas y afecten más o menos es mejor aprender a sacar lo bueno.