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EL EFECTO PELLEGRINI


Asumir grandes responsabilidades supone asumir grandes retos y a veces, lo que se presupone que va a ocurrir no acaba ocurriendo. La delgada línea que supera el éxito del fracaso muchas veces se alimenta de un componente de azar que se nos escapa de control.

Tampoco es que quede claro qué se puede considerar éxito o qué se puede considerar fracaso. ¿Es un éxito conseguir resultados a costa de poner en peligro tu futuro y tu reputación? ¿Es un fracaso hacer bien tu trabajo y que tu entorno te valore pero sin embargo por haber otra persona que se venda mejor tú (y que no necesariamente sea mejor) todos tus resultados se queden en papel mojado?

Lo mejor para intentar resolver estos planteamientos es analizarlos desde la perspectiva que da la distancia. No quedarse en los resultados a corto plazo sino en los del medio y largo plazo. Tener en cuenta la consecuencias que puedan tener nuestros actos para que estos no hagan prisionero nuestro futuro.

El fútbol es muy ingrato y tiene poca memoria. La verdad es que guarda grandes similitudes con la Biblia, dado que un día te aclaman como el nuevo Mesías y al siguiente, los mismos que te aplaudían, te crucifican. Y después, “otro vendrá que bueno te hará” con lo cual acabarás resucitando.

Entrenar a un equipo grande supone un alto nivel de exigencia y compromiso. Si se consigue el reto, todas tus expectativas puede que se hayan cumplido y que se tenga cierta sensación de estar haciendo algo que pasará a la posteridad. Es decir, conseguir un reconocimiento social que hace que el ego se eleve muy alto. Por otro lado, es tanto lo que a veces se expone para conseguir un objetivo que, cuando no se consigue, el más absoluto de los vacíos invade tu cuerpo. Acabas perdiendo referencias de cara al futuro porque sencillamente no ves otro reto de tal envergadura como este en el que fracasaste.

Pero la vida te da dos, tres o infinitas oportunidades. Tan sólo es necesario saber cuándo aprovecharlas y recomponer tus objetivos, en el caso de haber tenido fracasos anteriores,  hacer estos más asequibles. Puede que de una montaña de pequeños retos se recorra una distancia más grande que la que podrías alcanzar con un gran reto.

5 comentarios:

Ciertamente todos tus últimos post me han dejado con algo que decir.

Creo sentirme atrapada entre los límites del sueño y de la realidad. Yo convivo entre ambos.
Creo que el post en el que hablas de la realidad y de los sueños es el que más me ha llegado.

Te leo :) Me quedo por aquí

La verdad es que no entiendo nada de fútbol, pero discrepo un poco en eso de que el éxito se debe de medir a medio o a largo plazo. Creo que es más relativo. A veces el éxito es un plazo corto porque en ese plazo necesitamos sentir ese éxito. Con el primer párrafo estoy completamente de acuerdo.

Me ha encantado la entrada que me has recomendado.

Aunque quisiera no sabría explicar que me ha parecido porque me ha dejado sin palabras.

PD: Espero tu próxima entrada

Supongo que por eso soy del rayo, las expectativas son tan bajas que quedarse en primera a 5 jornadas del final de liga es un éxito jajaja El éxito es tan relativo... Depende del tiempo, la cultura, las modas... seguro que al que puso de moda las hombreras le pusieron en un pedestal pero ahora le tirarían del mismo a patadas jajaja Suelo decirlo mucho pero comentaba una profe mia de historia económica que la historia nunca se repite de igual forma por lo que no puede ser totalmente comparable, con los entrenadores de fútbol pasa lo mismo y con todo en general creo yo.