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SIETE


La perspectiva cambia con el tiempo de la misma manera que muchas ilusiones pueden tornarse en decepciones amargas. Del mismo modo, la imagen proyectada puede ser tan solo la fachada de un edificio carente de las estructuras más básicas o éticas.

Admitámoslo, en nuestra vida nos podemos encontrar con prestidigitadores que son capaces de venderte una idea, de crearte una ilusión con ella y luego encontrarte que todo ello era un juego de máscaras cuyo objetivo era conseguir el beneficio propio. La palabra solidaridad no entra en su vocabulario.

Con la óptica de la experiencia el tránsito por el mismo camino se ve de manera diferente. De verlo en un primer momento como un camino largo e ilusionante, con grandes expectativas por delante se pasa a ver como un camino tenebroso y sinuoso con múltiples trampas al acecho. El camino es el mismo pero tú ya no lo eres. ¿Qué ha cambiado? El haber caído en la cuenta que todo era lo más parecido a una farsa.

Está en la conciencia de cada uno aceptar esas condiciones de juego. Cada uno es libre de hacer lo que quiera y hay que respetar todo tipo de decisiones pero, continuar participando en ese juego, aparte de producirte en la mayoría de los casos más disgustos que alegrías, puede tener una consecuencia muy grave: que acabes terminando perdiendo gran parte de tu dignidad.

En el mundo que nos ha tocado vivir parece que esta idea está empezando a calar. Es la idea de “o yo o tú, no hay posibilidad de crecimiento para los dos”. Es el mundo del fomento de la competitividad sin límites, donde parece que sólo los que menos escrúpulos tienen pueden llegar lejos…pero lejos, ¿a dónde? ¿Merece la pena haber avanzado dejando el camino sembrado de cadáveres y habiendo comprometido tu dignidad? Dime de lo qué presumes y te diré de lo que careces.

3 comentarios:

Y después de todos los errores cometidos aún nos quedan fuerzas para volver a cometer más.

No sé en qué punto se encuentran los demás, si estarían dispuestos siempre a pasar por cualquier y en el fondo no sería mas que la excusa usada por todos. Aunque para mí, no lo sea.

Creo que son tan ciertas tus palabras que a veces temo verme así, o que me puedan ver así. Quizá creen una fachada de mí como yo muchas veces hago de ellos, quizá piensen que no hay nada y que sólo pueden ver a través...

Hay que fijarse dos veces antes de decidir si estamos vacíos o llenos de nada importante :)

Yo creo que deberíamos competir contra nosotros mismos para ser lo mejores que podamos llegar a ser.

Competir debiera ser competir sanamente, sin pisar a nadie. De hecho me parece que la simple idea de querer pisar a alguien para ocupar tú un sitio es vergonzosa. Y sí, la realidad es que hay veces que solo hay un hueco y alguien tiene que entrar pero que sea por méritos de uno, no por pisar a otro. El fin no justifica los medios, creo que es más importante una conciencia tranquila.