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AUSENCIAS

(Del lat. Absentĭa)
1.      Acción y efecto de ausentarse o de estar ausente.

Hay veces que, ante una presión extrema por distintas circunstancias, es mejor dar un paso atrás y desaparecer del mapa. Con ello coges perspectiva y analizas las cosas desde un punto de vista que no habías tenido en cuenta. Es como si necesitases tiempo para ti, crear un estado mental en el que quieres que nada ni nadie te perturbe para encontrar respuestas a aquella multitud de preguntas que nunca tuviste tiempo de buscar.  
Puede que mucha gente entienda esta “período de reflexión” como una la consecuencia de algo más grave o una falta de respeto a los demás. Para nada eso debe de ser así, simplemente se trata de un pequeño viaje interior con el objetivo de salir más reforzado a nivel personal y mejorar en tus relaciones sociales.

2.      Tiempo en que alguien está ausente.

El tiempo siempre es algo relativo. Puede ser mucho o poco dependiendo de la percepción que tenga cada uno. También puede empezar a contar de diferente forma, el comienzo y el final es algo que no se puede controlar. Lo que sí que hay que tener claro es que estar ausente no es estar indiferente, no es un borrón y cuenta nueva, es un punto y aparte.
Las ausencias propias uno las controla y las puede interpretar. Las ausencias ajenas ni se controlan y muchas veces ni se explican. Y es mejor que así sea, porque a veces es mejor no conocer los motivos; puede ser peor el remedio que la enfermedad.  

3.      Falta o privación de algo.

Como explicamos antes, la principal causa de ausencia puede ser la falta de tiempo para uno mismo. Pero a veces la privación no es premeditada sino que es impuesta. Esa puede ser la peor de las ausencias, la que te hace rehén de una circunstancia o persona.

Cuando se está preso, se tienen dos alternativas: cumplir la condena o intentar escapar. Las dos tienen coste. La primera, la amargura que conlleva la privación de la libertad, una herida tan profunda que ni el paso del tiempo podrá sanar. La segunda, el riesgo que conlleva una huída, las cosas a las que tienes que renunciar para poder disfrutar una nueva vida, vida que en cualquier caso no volverá a ser como la que tenías y que en muchas ocasiones supone empezar de cero.


En ambos casos siempre habrá un motivo para la esperanza. En tu pequeño o gran círculo siempre habrá alguien que te entenderá, apoyará y que te hará saber que no estás solo en este viaje incierto, en cuanto a duración y consecuencias, al centro del interior de cada uno.

2 comentarios:

Hay otro tipo de ausencia que no figura en tu diccionario: la de quien aparenta estar ahí y, en realidad, nunca ha estado ni estará, porque piensa que basta con estar físicamente (o ni siquiera eso: a través de un blog, o a través de whatsapp...) y nunca se preocupará de saber qué necesita el otro para dejar de sufrir la ausencia. Quizá algún día quieras escribir sobre eso, Pedalier.

Pues sea por la razón que sea y por la definición que sea espero que haya servido para que puedas haber tomado fuerzas.