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UNA HORA MENOS EN CANARIAS (I): El Teorema de las camareras.



Querido Diario:

La verdad es que es un poco frustrante hacer miles de Kms. en busca de Sol y Playa, y que lo primero que te reciba en la isla de Tenerife sean cielos cubiertos y una fresca brisa. Es lo que los lugareños llaman La Panza de Burro: fenómeno meteorológico que se produce por la confluencia de los vientos alisios (muy propios de esta época del año) y la evaporación del agua del mar. A Trevor no le ha hecho mucha gracia saber que hubiera sido preferible haber visitado estos lares en invierno, cuando los alisios se han ido a tomar vientos. Aunque reconozcámoslo abiertamente, Trevor es un animal nocturno al que nunca le ha importado el tiempo que haga por el día.

Nuestro primer día allí transcurrió tranquilo. Fue una primera toma de contacto y reconocimiento del terreno. Un terreno, por cierto, muy escarpado sin duda influenciado por el volcán que corona la isla que formó, en sus antiguas erupciones, innumerables barrancos. Trevor no contaba que para cuando volviera de fiesta, tuviera que convertirse en Alberto Contador y escalar el Tourmalet.

Pero, ¿quién piensa en la vuelta cuando aún no se ha producido la ida? La primera noche en un hábitat que te es desconocido es de tanteo y si nos apuras, un poco light. Todo esto se produce en circunstancias normales…pero no en las nuestras. Hemos de tener en cuenta que Trevor juega en nuestro equipo y no se caracteriza, precisamente, por ser un tipo que quiera perder el tiempo. Así que, nos acicalamos y nos dejamos llevar por el influjo de la noche.

Una vez que se pisa el área de influencia, eres hombre muerto. Por área de influencia entendemos la zona por donde los Relaciones Públicas se lanzan como buitres a por su carroña es decir, los turistas. Son especialistas en ofrecerte/venderte las bondades del local al que representan. Entre ellos predomina el espécimen argentino-uruguayo, de labia incontrolada y marcado tópico machista (“las mejores mujeres de la isla van a mi local”). Antes que te hayas dado cuenta, ya te han hecho el lío y terminas brindando con él (un colega ya para toda la vida) chupito en mano. Porque ese es el gran reclamo: el chupito gratis. Parece mentira que el RRPP haya tenido que venir desde tan lejos para detectar claramente cuál es la gran debilidad de todo español: la gratuidad.

Pero si éxito de los RRPP se mide por la fidelidad que consigan captar por parte de los clientes, hemos de decir que en todo este entramado del ocio nocturno, no son los que se llevan el gato al agua. Tienen en las camareras a un duro rival.

Una vez dentro del Local y haberte bebido el chupito, no sin riesgo para tu salud, empieza la competición. Por un lado, Trevor compite para conocer gente (principalmente, público femenino) y por otro, el Bar para ganarte como cliente. A pesar que entraste en el garito a regañadientes, más que nada por no hacerle el feo al RRPP (que entró contigo hasta la cocina) y porque daban algo gratis, ahí te encuentras, sin comerlo ni beberlo (nunca mejor dicho), con una copa en la mano. ¿La culpable? No lo dudes, la camarera.

A Trevor siempre se le había llenado la boca hablando del TEOREMA DE LA CAMARERA. Para los que no lo sepan, dicho teorema enuncia que la Utilidad Marginal de cotejar a una camarera es cero o tendente a cero. Para los no iniciados en las Ciencias Económicas, lo diremos en cristiano. El coste (dar la brasa a una camarera y creer que te hace caso porque le interesas y no por su propio interés) es mucho mayor que el ingreso (la remota probabilidad de enrollarte con ella).

Es increíble cómo todo este razonado y contrastado teorema puede saltar por los aires en el momento en que Trevor, copa en mano, haya quedado prendado a los encantos de las camareras canarias. Ya hemos comentado en ocasiones anteriores, que los hombres son más simples que le mecanismo de una peonza (ver “Cuatro maneras de enfrentarse a una cita). Las potentes armas de este tipo de mujer son una eterna sonrisa, un interminable derroche de simpatía y un acento que puede volver loco al más cuerdo de los mortales. Cuando Trevor despierte de su encantamiento, se dará cuenta que, copa tras copa, ha pasado varias horas en ese Bar. Objetivo cumplido.


*Hoy Trevor conoció a 9 velinas.



2 comentarios:

Hola Pedalier!!!!

Claro que tenemos muchas cosas en común con nuestros padres, no digo que no... Y cada vez pienso que tengo más cosas en común con ellos, pero yo no tengo ningún tipo de prejuicio con los negros, o los gays, por ejemplo. Y mi madre se moriría si un día apareciese con un novio negro.

A eso me refiero con eso de que, con cada generación, superamos más y más prejuicios...

Por fin conozco el teorema de las camareras, fíjate, te lo había leído un par de veces y no sé si ya había leido la explicación pero creo que no. Tiene una lógica aplastante. En cuanto al mal tiempo hay otra constante universal, si hace mal tiempo en Canarias en Bilbao hace sol.