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ACUÉRDATE DE MÍ CADA 4 AÑOS


Soy yo, el que siempre aparezco por estas fechas sin avisar y casi me cuelo hasta la cocina. El que viene cargado de buenas promesas y de futuros deslumbrantes. Como un genio de la lámpara, puedo prometer lo imaginable, lo inimaginable y casi lo intangible. No me preguntes por qué no lo hice antes, confía en mí porque ahora sí que lo voy a hacer .

Ya sé que puedes pensar que en todo este tiempo tan sólo he pensado en mí, pero estás muy equivocado. Si he estado enfrascado en mis asuntos ha sido para estar hoy aquí a tu lado, para ser tu fiel sirviente y atender todas tus súplicas.

No sabes lo duro que es llegar hasta aquí, el montón de batallas internas y externas que he tenido que librar. De sobra conoces que nuestra profesión requiere sacrificios, que nosotros para nada buscamos nuestra satisfacción personal dado que carecemos de egos. El poder tan sólo nos interesa para ponerlo a vuestra disposición: la voz del pueblo.

Me echáis en cara que no piso la calle. ¿Cómo puedes decir eso si en estos últimos 15 días he hecho más kilómetros que en los últimos 4 años? Además, noto vuestro calor cada vez que acudo a un acto y, con una ovación cerrada, se me aclama como Presidente mientras miles de banderitas ondean en el horizonte. Decididamente, no sé en qué Realidad vivís pero desde luego es cualquier cosa menos “la Realidad”.

Ahora os habéis organizado para canalizar vuestro desencanto. Y estoy totalmente de acuerdo con vosotros. La situación hay que revertirla, pero por favor votadme. La culpa es de los “otros” que no os escuchan, que siempre han ido a lo suyo. Pero nosotros no somos ellos. Somos parte de vosotros, ¿no lo véis? No hace falta cambiar de Sistema, sino que simplemente hay que cambiar a quienes lo dirigen. Es tan simple como eso.

Así que recoged los bártulos y por favor, votadnos. Que ahora sí que os vamos a escuchar. Entendednos, la frondosidad no nos ha dejado ver el bosque, pero ahora ya lo tenemos todo muy claro. Ya veréis como todo irá mejor. Os lo prometo.

Atentamente: Tu político.

PD: El día después de unas elecciones se leen en los titulares de Prensa palabras como “apabullante”, “resultado histórico”, “descalabro” o “batacazo”. ¿Los partidos políticos realmente miran por los ciudadanos a los que representan o directamente lo único que hacen es mirarse a su ombligo?¿Se han enterado de qué va la película?

¿NO QUIERES CALDO?...PUES TOMA 4 TAZAS (y IV): Historia de un desengaño


Cuando ha habido tantos sentimientos de por medio, un desengaño se vuelve tremendamente doloroso. Y cuando el causante es casi siempre el mismo, más todavía. En los últimos años te estuve buscando infructuosamente y este año, cuando parecía que te iba a volver a encontrar, te me volviste a escapar.

Tú y yo, que tanto hemos vivido juntos, que en tiempo no muy lejano tus éxitos eran míos y los míos eran también tuyos, tú que me ayudaste a forjar parte de lo que hoy en día soy, tú por la que tanto luché, has vuelto a preferir a otro.

Este año me centré en solventar mis demonios interiores, me puse en manos de quien creí que mejor te conocía en los últimos años y estaba convencido que el plan no podía fallar. Pero desgraciadamente, falló. Otros tenían un plan mejor.

Un plan que le ha granjeado muchos éxitos en los últimos años. Un resultado fruto de varios años de siembra. A veces saber el motivo por el que se hacen las cosas, te hace tener tal plus de confianza en ti mismo que te crees prácticamente invencible.

Me di cuenta tarde que los tiempos han cambiado, que ahora prefieres la precisión estética al señorío que yo te ofrecí. Que ya no premias tanto la caballerosidad como la sensibilidad. Consciente que el nuevo orden era otro, intenté ser lo que no soy. Adopté un pefil bajo y plantee todo como si fuera un asunto de vida o muerte pensando que, por una vez, te olvidarías de ese virtuosismo que te atrae últimamente y prestarías atención a alguien totalmente contrapuesto.

Se me olvidó que esto es un juego y, generalmente, gana el que mejor juega, el que más expone y no el que sale a no perder. Puede que con rudeza se ganen algunas batallas pero desde luego, no la guerra. Y ahí estoy, perdido, con mi pequeña batalla ganada este año pero sin tener ni idea de cómo conquistarte el año que viene. Quizás hasta que no se canse de ganar mi enemigo, no tengo nada que hacer.